Las armas del buen escritor
- lilianadelrossoesc
- 17 nov 2023
- 6 min de lectura
Actualizado: 1 dic 2023
Taller de cuento VI

Escribir un cuento es un reto apasionante. No solo necesitas conocer la teoría, necesitas amar lo que estás haciendo. Debes convertirte en el mejor amigo de tu cuento y a la vez debe ser su peor enemigo. Esta dualidad te permitirá mimarlo, pero a la vez serás capaz de rehacerlo y pulirlo sin miedo, sin sufrir en el acto de recortar, borrar o de volver a empezar hasta que sientas que tienes el cuento que querías escribir.
Recuerda que cada párrafo debe tener una misión de tal forma que no falte nada, pero tampoco sobre.
Hoy vamos a analizar un cuento que compusimos en el taller de cuento de Navidad. ¡Vamos a ello!
Primero escucharemos el cuento completo y luego descubriremos la razón de estar de cada frase.
Un pañuelo por Navidad
(El título es la primera pista para el lector)
En un cuento todo cuenta, el título debe resultar seductor y despertar curiosidad y presentar parte del tema sobre el que se hablará. Juega con la ironía
Hacía ya varias semanas que las luces navideñas decoraban las calles de Madrid. Aquella mañana, Francisco había desayunado en la cafetería donde trabajaba su nieta. Mantecados en lugar de cruasanes, mazapanes junto a la caja registradora y villancicos que se entremezclan con las conversaciones de los habituales. (Ubicación temporal-espacial)
Convertimos al lector en nuestro cómplice, con pequeñas pinceladas lo animamos a imaginarse el escenario donde suceden los acontecimientos. Utilizamos recursos vinculados a los cinco sentidos. El primer párrafo, aún más, la primera frase, tiene que intentar enganchar al lector.
—Cariño me marcho antes de que comience a llover, mañana vuelvo, pero traigo a un par de amigos y a Juan, ya sabes, el que deja buenas propinas. —El anciano soltó una carcajada—. ¡Víspera de Navidad!, tendrán que rascarse el bolsillo.
—Abuelo, qué te conozco, ¡no la líes! —La joven dejó la bandeja sobre la barra, se acercó a darle un beso a Francisco y le colocó la bufanda—. Te quiero mucho.
—Y yo a ti, aún más. Dile a tu madre que llevo el postre y el vino para la cena de Navidad. —Cogió su sobretodo y se encaminó hacia la puerta farfullando. (Introducimos el conflicto) «Hay mi niña que mala suerte hemos tenido estos últimos años».
(El diálogo aceleran el cuento, le dan cierto dinamismo)
sirve para poner en aleta el lector, es una herramienta de gran valor, por lo que siempre deben tener información importante. También nos puede servir para introducir un sumario, narración orientada a la explicación de un suceso o un flashback.
Aquí presentamos los personajes y el tipo de relación que tienen.
Francisco odiaba que su pequeña tuviese que trabajar en lugar de estudiar. Se sentía culpable de no haber podido ayudar a familia. Su único hijo estaba en prisión por un delito que no había cometido. Un astuto timador lo complicó en una estafa y desapareció dejándolo como único responsable del desfalco. Invirtieron en abogados los ahorros familiares, pero todos sus esfuerzos fueron en vano.
(Sumario) Explica el disgusto y conflicto que los une.
Volvió a mirar hacia el interior de la cafetería y saludó con la mano a su niña. Con resignación se encaminó hacia la residencia de la tercera edad, donde vivía desde hace algo más de un año. Sus maltrechas rodillas le recordaban que los años no perdonan. «Gracias a Dios, solo son dos calles» pensó al sentir que sus piernas comenzaban a flaquear.
(Caracterizamos al personaje a la vez que lo ponemos en movimiento)
El lector creará su propia y personal imagen del personaje.
Un viento gélido obligó al anciano a levantarse el cuello del abrigo. Una desagradable gota viscosa y transparente estaba a punto de caer de su nariz. Metió la mano derecha en el bolsillo interior del abrigo en busca de un pañuelo. «¡No está, mierda! ¿Qué hago?» Usó la palma de su mano izquierda para contener el goteo.
La situación que presentemos permite intuir complicaciones, malestar, desconcierta, agobio, preocupación… si hablo de nieve, el lector sentirá fío, si hablo de atardecer, puede que insinúe un romance, un amor que se aleja, etc.
Al llegar a la residencia, con paso acelerado, cruzó la recepción hacia su habitación, saludó a la enfermera de turno con la mano derecha entrecerrada; sostenía de forma inconsciente una pequeña llave que encontró en el bolsillo interior de su sobretodo, donde debía estar su pañuelo.
(Iniciamos el punto de giro hacia el nudo de la historia) La tensión siempre irá en ascenso hasta el desenlace
Al entrar en la habitación se dirigió al aseo.
—¡Qué asco! ¿Dónde habré metido el pañuelo? ¿Y esta llave? —Murmuraba mientras se lavaba las manos.
Un par de minutos después se sacó el abrigo y lo colgó en el perchero que tenía detrás de la puerta.
—Esta llave no es mía. ¿Por qué la tengo en el bolsillo del abrigo?
Durante unos segundos miró el pequeño objeto intentando recordar. «Mañana preguntaré en la cafetería».
Usamos nuevamente el diálogo, para acelerar el ritmo del cuento. El diálogo no necesariamente debe dirigirse hacia otra persona. Simplemente, el personaje habla consigo mismo. ¿Quién no ha hablado solo alguna vez? El lector lo ve como algo normal y perfectamente integrado en su vida.
Francisco se sentó en el sillón frente a la ventana. Jugaba con la llave mientras se preguntaba qué podía abrir. Era pequeña y parecía antigua, con la parte superior muy elaborada en forma de corazón.
El anciano se fue relajando hasta quedarse dormido.
Debo indicar al lector que entraremos en una realidad distinta. Un recuerdo, un sueño, una manifestación mágica o sobrenatural. Siempre debo tener al lector informado a que sudará algo distinto a la realidad en la que estamos narrando el cuento.
En medio de una nebulosa, entre sillones, mesas y aparadores, volvió a ver a aquel hombre. Le sonreía de manera altiva, como de costumbre, sentado en su escritorio de estilo inglés. Un cajón central y dos puertas laterales. ¡Se encontraba cara a cara con el socio de su hijo! Intentó increparlo, pero se desvaneció en una bruma espesa. ¡Ya era tarde! Aquel hombre se había deshecho de todo poco antes de desaparecer del país. (Elemento fantástico. Sueño, visiones, voces, mensajes inesperados, fantasmas, etc.)
Francisco despertó sobresaltado. Recordó el escritorio y el día en que la asociación Reto los recogió en las antiguas oficinas donde trabajaba su hijo. Era invierno y hacía mucho frío y él estaba allí y llevaba el mismo abrigo. (Sumario)
Le doy al lector datos para que pueda hilar bien la historia.
Salió de su habitación y en recepción cogió el teléfono y habló con su nuera sobre lo sucedido. Terminó diciendo:
—Dile a tu hija que esta tarde le llevo la llave al bar. Tú intenta localizar el escritorio en el almacén de los muchachos de Reto, quizás no lo han vendido. Mira en los cajones, puede que haya algo que nos ayude. (Desenlace)
El cuento podría terminar aquí y dejar que el lector complete el final.
Al cabo de unas semanas, Francisco se paseaba por la residencia feliz como no había estado desde hace algo más de un año. No paraba de contar la historia de su llave.
—¿Recuerdan la semana esa que hizo tanto frío? Pues me puse aquel sobretodo viejo que iba a tirar y encontré esto. —Francisco mostraba la llave y sonreía con picardía—. ¡Menos mal que tengo buena memoria! Ja, ja, ja…
Sus compañeros de residencia disfrutaban escuchándolo hablar con tanto entusiasmo.
»Dentro de una de las puertas el escritorio tenía un pequeño compartimento que se abría con esta llave. ¡Sí, sí, esta llave! Allí encontraron una agenda y algunos papeles bastante interesantes. Según cree el abogado de mi hijo, podrán reabrir la causa y quién sabe… Quizás la próxima Navidad la festejo con toda mi familia…
Al tratarse de un cuento de Navidad podemos extender el final y completarlo nosotros, con el fin de darle un final más dulce y acorde a la fecha.
Conclusión
Este ejercicio puede resultar muy útil cuando escribas tus primeros cuentos. Analizar cada párrafo te ayudará a darle intensidad y redondear la historia. Al adquirir el hábito de escribir este análisis lo harás de forma inconsciente.
Hay una serie de preguntas que te pueden ayudar:
¿Qué quiero contar?
¿Es necesario que le dé esta información?
¿Cómo oriento al lector para que comprenda el mensaje que quiero transmitir?…
Recuerda que no escribes para ti, que ya conoces la historia, escribes para tu lector y él necesita que lo guíes. No que lo aburras con cientos de datos innecesarios o que le escondas cosas y al final de la historia no entienda cuál es verdadero mensaje.
Cuéntame si te ha sido útil.
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Te espero en el próximo post.
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Sobre mí.
Docente por genética, con iniciativa y un punto de creatividad, y escritora por amor a las letras.
En la actualidad me desempeño como: coordinadora de formación en Consultora TIC. Community Manager, Técnico en Redes Sociales y comunicación.
Nuevo proyecto: talleres sobre marketing para escritores y escritura creativa.
«Quien se atreve a enseñar nunca debe dejar de aprender»


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