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Papá Noel y la historia de su Marca Personal

  • Foto del escritor: lilianadelrossoesc
    lilianadelrossoesc
  • 19 dic 2023
  • 5 min de lectura

Santa Clus y un pueblo  en la nieve
Papá Noel nos cuenta la magia de su Marca Personal.

Nos guste o no, todas las personas que tienen una imagen pública deben trabajar su Marca Personal.
Papá Noel cargado de regalos
Papá Noel Santa Claus

Muy pronto nos visitará un famoso personaje representativo de la próxima festividad. Dada su antigüedad me pareció un buen ejemplo. Nació en Grecia, en 280 después de Cristo, con el paso de los siglos, y tras recorrer buena parte del mundo, decidió mudarse a Laponia, en el Polo Norte. Ya con su marca personal consolidada, se dedica a repartir regalos a los niños en Navidad y ser la imagen, de casi el 95 %, de los comercios de los países donde se festeja la Navidad.


Nos vamos a trasladar al año 300, después del nacimiento de Cristo, cuando el emperador Constantino permitió el cristianismo en el Imperio Romano. La figura de San Nicolás de Bari, un obispo cristiano del siglo IV en Anatolia, es la referencia más antigua que podemos relacionar con Papá Noel.

Nicolás no era ni gordo ni alegre, sino que se forjó una reputación como defensor rebelde y apasionado de la doctrina de la Iglesia durante la «Gran Persecución», cuando se quemaban Biblias y se obligaba a los sacerdotes a renunciar al cristianismo, o se les ejecutaba. Nicolás desafió estos edictos y pasó años en la cárcel. 


La fama de Nicolás perduró tras su muerte porque se le asociaba con muchos milagros. Quizás los dos más conocidos son:

— Un hombre con tres hijas, que se verían condenadas a ser solteronas, ya que no contaba con la dote necesaria para que pudieran contraer matrimonio. San Nicolás le entregó una bolsa llena de monedas de oro a cada una de ellas. Dicen que todo esto fue hecho en secreto por el sacerdote, quien a escondidas entraba por una ventana y ponía la bolsa de oro dentro de los calcetines de las niñas.

La otra historia no es tan conocida, pero era enormemente popular en la Edad Media.

— San Nicolás entró en una posada cuyo dueño acababa de asesinar a tres niños y conservaba sus cuerpos en barriles en el sótano. El obispo no solo descubrió el crimen, sino que también resucitó a las víctimas. «Fue una de las leyendas que le convirtieron en el santo patrón de los niños».

Durante cientos de años, 1.200 al 1.500, San Nicolás fue el portador indiscutible de regalos. El santo fue fusionando su imagen con la de algunas deidades de las leyendas europeas anteriores al cristianismo. Como ejemplo podemos mencionar al dios romano Saturno o el noruego Odín, con una barba blanca y poderes mágicos, como la capacidad de volar. Otra de sus misiones era asegurarse de que los niños cumplieran las normas, rezaran y se comportasen bien.

Pero tras la reforma protestante, 1517, los santos como Nicolás cayeron en desgracia en gran parte de Europa septentrional. La tarea de repartir regalos, controlar el comportamiento de los infantes recayó sobre el Niño Jesús. Este solía ir acompañado de un ayudante que cargase con los regalos y amenazase a los niños. Algunas de estas figuras germánicas estaban basadas en Nicolás, que ya no era un santo, sino un compinche amenazador del Niño Jesús. Esperaban un buen comportamiento por parte de los infantes o de lo contrario serían castigados.  Aunque parecen muy diferente al alegre hombre vestido de rojo, este personaje posteriormente desempeñaría un papel importante a la hora de crear al mismísimo Santa Claus.

 

¿Y qué sucedió cuando estas tradiciones llegaron a América?

Los inmigrantes llevaron consigo al nuevo mundo estas festividades, pero con las características de las fiestas paganas mucho más acentuadas. Se celebraba como una especie de fiesta comunitaria llena de alcohol y alboroto.

En el siglo XIX, todo cambió gracias a una serie de poetas y escritores que se esforzaron por convertir la Navidad en una celebración familiar. Revivieron y reformaron a San Nicolás, que comenzó a ser conocido como Santa Claus.

El libro de Washington Irving de 1809: «La historia de Nueva York de Knickerbocker» retrató por primera vez a un Nicolás que fumaba en pipa mientras, sobrevolaba los tejados de las casas en un vagón volador repartiendo regalos entre niños y niñas buenos.

En 1821, un poema anónimo ilustrado titulado "El Amigo de los niños" fue mucho más allá a la hora de dar forma al Santa Claus moderno, asociándolo con la Navidad. Aquí finalmente tenemos la aparición de Santa Claus. «Han cogido el reparto mágico de regalos de San Nicolás, le han quitado cualquier tinte religioso y han vestido a Santa Claus con las pieles de aquellos peludos portadores de regalos germánicos».

Ese personaje traía regalos a las niñas y niños buenos, pero también traía una vara de abedul, según señala el poema, que «dirige la mano de los Padres cuando sus hijos rechazan el camino de la virtud». Del pequeño vagón de Santa Claus solo tiraba un reno, pero sufrieron un importante cambio de imagen el año siguiente.

En 1822, Clements Clarke Moore escribió "Una visita de San Nicolás" El Santa Claus regordete y alegre que se describe sigue montado en un trineo del que tiran ocho renos. Podríamos decir que cautivó los corazones y se convirtió en un fenómeno viral.

No fue hasta el siglo XIX cuando se estandarizó la imagen de Santa Claus vestido de rojo con adornos de pelo blanco, que viajaba desde el Polo Norte en un trineo tirado por renos y que vigilaba a los niños. El mayor responsable de la cara alegre, regordeta y de abuelo de este Santa Claus fue Thomas Nast, un gran caricaturista político.


Cuando se estableció del todo, "El Santa Claus norteamericano" experimentó una especie de migración a la inversa desde América hacia Europa, remplazando a los portadores de regalos y adoptando nombres locales como Père Noël en Francia, Father Christmas en Gran Bretaña o Papá Noel en España.

La figura de Papá Noel ha evolucionado a lo largo de los siglos, fusionando elementos de la tradición cristiana con leyendas locales. Aunque, sin lugar a duda, la contribución más determinante fue la literaria. La pluma de escritores y poetas Norte Americanos forjaron su carácter, y su aspecto es mérito de algunos hábiles ilustradores que diseñaron su imagen colorida y sonriente.  No debemos olvidad la labor publicitaria, realizada por una famosa marca de refresco, en los años 60 para convertirlo en el icónico personaje que conocemos hoy en día.

Resumiendo: partimos de San Nicolás de Bari, Santo protector de los niños, que regaló su fortuna familiar a los pobres y defendía a los inocentes, sufrió una mutación a una figura mitológica, que se personificó en Santa Claus para terminar siendo una imagen totalmente comercial que vive la buena vida en el polo Norte.



He aquí la magia de tener una buena y adecuada Marca Personal.

Y tú, como llevas tu marca de Autor. Recuerda que nosotros no tenemos tantos años para ser reconocidos… Si quieres podemos ayudarte a que el recorrido sea más corto.

Juntos perfilaremos tu mejor Marca Personal. Tus libros resonarán con fuerza, no solo para Navidad.

Espero que no te marches al Polo Norte, hace mucho frío, mejor quédate en Alicante.

"La millor terra del món"

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Sobre mí.

Docente por genética, con iniciativa y un punto de creatividad, y escritora por amor a las letras.

En la actualidad me desempeño como: coordinadora de formación en Consultora TIC. Community Manager, Técnico en Redes Sociales y comunicación.

Nuevo proyecto: talleres sobre marketing para escritores y escritura creativa.

«Quien se atreve a enseñar nunca debe dejar de aprender»





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